• Alberto Rodríguez, Yael Pérez, Adela Mendieta

La complejidad está de moda - Te decimos cómo hacer simple lo complejo

Continuamente nos enfrentamos a problemas o situaciones que resultan complejas, debido a que estamos acostumbrados a observar las cosas desde una sola perspectiva. García (2006) menciona que “los fenómenos del mundo real son complejos porque forman un tejido de relaciones entre elementos inseparables”. De la misma manera, dentro de las organizaciones observamos que una sola disciplina es insuficiente para abordar los retos a los que se enfrentan constantemente.

Etimológicamente, la palabra complejidad proviene de la raíz latina plexus que significa “entrelazamiento”, y del verbo plectere que significa “plegar” o “trenzar”. En pocas palabras, la complejidad puede definirse como aquello que está enlazado o junto (Rodríguez et al., 2015).


Por lo tanto, las ciencias de la complejidad se caracterizan por la interacción entre diferentes áreas del conocimiento para la resolución de problemas con un enfoque transdisciplinario. Para el Centro de Ciencias de la Complejidad [C3], la complejidad se compone de tres características: emerger, adaptar y autoorganizar (Vargas-Parada, 2020).


  • Emerger: hace referencia a las propiedades que únicamente surgen a partir de la interacción entre los elementos de un sistema, y que no se presentan de manera individual en cada uno de ellos. Para que se lleve a cabo este proceso, se requiere de un evento que transforme el entorno que nos rodea (Briggs, 1999; Vargas-Parada, 2020).


  • Adaptar: los sistemas complejos necesitan adecuarse a condiciones cambiantes. Por ejemplo, en el sector industrial las personas tienen que adaptarse constantemente para enfrentar los cambios tecnológicos en el proceso de producción (Vargas-Parada, 2020).


  • Autoorganizar: es la capacidad de coordinar y sincronizar de manera autónoma todos los procesos de un sistema sin que un agente regulador, interno o externo, se vea involucrado (Cobá-Pacheco et al., 2018).


Para entender la complejidad basta con dar un vistazo a nuestra vida cotidiana, en donde nos enfrentamos a situaciones en las que implementamos estas tres características. Un claro ejemplo de ello es el transporte público, en donde una eventualidad puede generar un retraso que afecta negativamente a todos los usuarios. A partir de esta circunstancia, los usuarios se adaptan y se autoorganizan buscando rutas alternas para llegar a su destino. Este proceso se repite desde las células que constituyen a los seres vivos, hasta las redes de comunicación global (C3, 2021).


El estudio del cambio climático es un ejemplo representativo para entender la importancia de las ciencias de la complejidad. Con el objetivo de buscar soluciones para atender esta problemática, interactúan diversas áreas del conocimiento como la biología, la física, la geología, las matemáticas, el derecho y otras ciencias sociales. Es fundamental la colaboración entre estas áreas ya que si cada una aborda el tema por sí sola, no se resuelven todos los aspectos del problema.


Como podemos observar las ciencias de la complejidad nos abren las puertas para observar la realidad desde diferentes perspectivas y nos ayudan a comprender que todo lo que hacemos está relacionado. Dentro de las organizaciones, entender este enfoque permite la toma de decisiones de manera colectiva para la resolución de un problema.


Complexity & Innovation Hub (CiHub), nace de las Ciencias de la Complejidad en donde se reúnen diversas disciplinas para “Hacer Simple lo Complejo” desde la administración, las ingenierías, la biología, la psicología, la economía, la medicina veterinaria, la química y los negocios internacionales.

Somos un grupo de talentos multidisciplinarios, convencidos de que la unión entre el conocimiento académico y la vocación empresarial de diversas disciplinas detona que los proyectos sean tratados desde un enfoque integral para generar soluciones que nos lleven hacia el camino para evolucionar a .


CiHub, enlazamos talento, provocamos evolución.

Referencias


Briggs, J. y Peat, D. (1999) Las Siete Leyes del Caos, Editorial Grijalbo.


Centro de las Ciencias de la Complejidad (20 junio del 2021 Complexipedia: Explicando la complejidad | Universitarios | Autoorganización. YOUTUBE https://www.youtube.com/watch?v=ckGnkVxYu30.


Cobá-Pacheco, E.A., Molina-Cortés, Y.A, Ayala-Ramos, A.A., Quijano-Briceño, O.A y Carvente-Muñoz, O. (2018). La auto-organización: el proceso hacia el orden natural. Ingeniería–Revista Académica de la Facultad de Ingeniería, Universidad Autónoma de Yucatán 22: 62-75.


García, R. (2006). Sistemas complejos: conceptos, métodos y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria. Editorial Gedisa.


Rodríguez Z., L. G., Roggero, P. y Rodríguez Z., P. G. (2015). Pensamiento complejo y ciencias de la complejidad. Propuesta para su articulación epistemológica y metodológica. Argumentos 28: 187-206.


Vargas-Parada, L. (2020) Explicando la Complejidad. Centro de Ciencias de la Complejidad. Recuperado el 20 de junio del 2021 de https://www.c3.unam.mx/complexipedia/complexipedia.html














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